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Agosto de 2008
Reflexiones de una patria que no quiere ser olvidada


"Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia".

Jommo Kenyatta. Kenia 



Por: Ana Maria Correa Rodríguez

Recientemente, Colombia recuperó 76 piezas precolombinas, que estuvieron en manos de coleccionadores italianos en Estados Unidos. Será que mi país comprende el valor de estos objetos arqueológicos ¿ será que alcanzan a imaginar  lo delicado del asunto? Durante toda nuestra historia, personas y países han extraído nuestras riquezas, nuestra historia, nuestra cultura y al final, nuestra memoria. Colombia es un país sin memoria y cuando una sociedad no recuerda de donde viene, quienes fueron sus antepasados o cual ha sido su historia, tarde o temprano descubrirá que no tiene identidad.

Mi objetivo no es juzgar, simplemente reflexionar con ustedes. Cuando hablo de Colombia, hablo de un todo constituido parte por parte por micro y macrosistemas. En los últimos años, varias asociaciones, entidades e instituciones, han hecho un trabajo extraordinario que tiene dos frentes: la imagen internacional y la imagen nacional. La imagen Internacional de Colombia cada día es más optimista, miles de personas visitan nuestro país por sus grandes riquezas naturales y culturales. La semana pasada vi en Facebook más de 150 fotografías de un joven argentino que se recorrió en dos meses Colombia. En dos meses conoció nuestra historia, nuestra cultura, algo que pocos colombianos han hecho.

La imagen Nacional también ha aumentado solo que superficialmente. Hace cuatro años la gran mayoría de colombianos llevaban una Manilla tricolor, como símbolo “patrio”. La moda pasó cuatro meses después como si el viento la hubiera arrastrado, así de sencillo. Constantemente vemos en la televisión publicidad que nos hablaba del orgullo de ser colombianos. Entonces, se nos hace la piel de gallina al escuchar “Colombia es pasión”, nos sentimos orgullosos al ver “Vive Colombia viaja por ella”. Lo llamamos de patriotismo, pero yo me pregunto: Patriotismo es amor a la patria, amor es un conjunto de sentimientos que nos ligan a la patria y la patria es nuestro padre, nuestro hogar, nuestra historia. ¿Cómo se puede amar a alguien que no conocemos?

Los colombianos no conocemos nuestro país, somos colombianos porque nacimos allí, solo por eso. No conocemos nuestra historia, nuestra cultura. Nos olvidamos de los ancestros, regalamos nuestras riquezas y las cambiamos por el “sueño americano”, existen parques naturales, arqueológicos que pocas personas conocen. Utilizamos la palabra “Indio” para agredir, “pastuso” para ridiculizar y olvidamos lo que significa “indígena”. Orgullosamente publicamos en todos los medios que el 90% de la población de un departamento tiene apellidos de origen español, pero regresan a nuestro país piezas robadas de nuestra historia y solo uno o dos medios emiten algún titular, entonces, tres años de lucha burocrática para que esas piezas estuvieran con sus verdaderos “dueños”, ¿para qué?

No quiero caer en el pesimismo, admiro a todas esas personas que luchan por conservar la historia, nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad, pero me entristece la indiferencia inserta en nuestra sociedad. El colombiano promedio es indiferente y apático, descarga la culpa en los demás constantemente, olvida rápidamente, ha perdido su historia, su cultura, su identidad. Olvidó quien es, de donde vino y hacia donde va.

 
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